La Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño celebra este sábado 21 de febrero en la Imperial Iglesia de Santa María de Palacio, el tradicional homenaje a los hermanos que cumplen 50 años en la Hermandad.
Que este aniversario sea motivo de orgullo por todo lo realizando y por lo recorrido durante este tiempo. Recibid un fuerte abrazo junto con todo el reconocimiento y cariño por estos cincuenta años de servicio y dedicación por mantener viva la esencia y tradición de nuestra Semana Santa. Con el deseo de que continuéis con la misma ilusión y compromiso con los que iniciasteis vuestro camino cofrade en 1976.
Y hablando de 1976, …, ¿cómo fue la Semana Santa de aquel año en nuestra ciudad?
La Semana Santa de 1976 quedó en la memoria como una celebración marcada más por la devoción que por las inclemencias del tiempo. A diferencia de lo ocurrido en 1974 y 1975, cuando la climatología fue protagonista y condicionó de forma notable los actos, en 1976 el cielo la mayoría de los días "se portó", permitiendo el normal desarrollo de las procesiones.
El Domingo de Ramos amaneció espléndido, invitando a numerosos fieles y curiosos a salir a la calle para contemplar el recorrido procesional. La participación musical aportó un brillo especial: se sumó la Banda de Tambores de la Cofradía del Prendimiento del Señor y del Dolor de la Madre de Dios del colegio Escolapio de Zaragoza, junto a las bandas de las cofradías logroñesas de Jesús Nazareno, Flagelación y Siete Palabras, que reforzaron la solemnidad de la jornada.
El Lunes Santo, como era tradicional, se celebró el Pregón, pronunciado por el vicario de Pastoral de la Diócesis, don Juan Antonio Sáenz López.
El Martes Santo, desde la parroquia de Santa Teresita, la Cofradía de la Flagelación recorrió las calles en su Vía Crucis, acompañada por numeroso público que siguió con respeto y fervor cada estación.
El Jueves Santo comenzó con incertidumbre. El día salió “torcido” y la amenaza del mal tiempo planeó sobre la jornada. Finalmente, pudieron celebrarse las procesiones de Las Siete Palabras y El Encuentro. La primera contó con menos público que en otros años debido a la climatología adversa de la tarde; la segunda resultó deslucida por la llovizna persistente y la escasa asistencia en una noche fría y muy desapacible.
El Viernes Santo, en cambio, transcurrió sin contratiempos. Por la mañana se celebró el tradicional Vía Crucis en la iglesia de Palacio y el posterior traslado de los pasos del Cristo de las Ánimas y el Descendimiento a la Redonda. Ya al anochecer, con gran solemnidad y fervor, tuvo lugar la procesión del Santo Entierro, que se desarrolló con total normalidad. Ese año el Ayuntamiento dejó de colocar las sillas a lo largo del recorrido, rompiendo con la costumbre habitual. Sin embargo, los logroñeses abarrotaron las calles, deseosos de vivir plenamente la procesión tras dos años en los que la lluvia había impedido hacerlo con normalidad.
Esperemos que este año tras los dos pasados, el tiempo también cumpla, se comporte y tengamos una Semana Santa 2026 sin lluvia, crucemos los dedos.






















