viernes, 13 de marzo de 2026

Crecer sí, copiar no. El debate pendiente de la Semana Santa logroñesa entre otras cosas.

Es de agradecer el seguimiento que están haciendo durante esta Cuaresma desde NueveCuatroUno sobre nuestra Semana Santa, sus cofradías,…, ¡gracias! 

Aunque leyendo este artículo: Una revolución nada silenciosa (cliquea y lee), me han surgido de nuevo dudas y puntos de vista distintos. El artículo plantea una visión optimista sobre la evolución reciente de la Semana Santa de Logroño, gracias a la “mejora musical” y el aumento de miembros en las bandas. Sin embargo, esa lectura entusiasta también abre la puerta a un debate necesario. ¿Hasta qué punto ese crecimiento y esa transformación están reforzando la identidad propia de nuestras cofradías? o, por el contrario, ¿diluyéndola en modelos importados que poco tienen que ver con nuestra tradición?


Es indudable que el surgimiento de nuevas formaciones musicales y el empuje de agrupaciones como la de la Flagelación representan un esfuerzo digno de reconocimiento. Detrás de cada ensayo, de cada concierto y de cada procesión hay decenas de jóvenes y no tan jóvenes dedicando tiempo y pasión a la Semana Santa. Eso, en una sociedad cada vez más alejada de las tradiciones religiosas, tiene un enorme valor. También es cierto que las bandas se han convertido en una puerta de entrada para muchos nuevos cofrades y contribuyendo al crecimiento de las cofradías .

Sin embargo, el debate no debería centrarse únicamente en la calidad de los “músicos” o en la calidad técnica de las bandas. La cuestión de fondo es otra: ¿qué tipo de Semana Santa queremos construir? Porque mejorar lo que tenemos no significa necesariamente copiar lo que se hace en otros lugares.



Durante los últimos años, la Semana Santa logroñesa se ha mirado demasiado en el espejo del sur. En un primer momento hace varias décadas, llegaron influencias  del Bajo Aragón, que, aunque distintas a nuestra tradición castellana, convivían de alguna manera con la idiosincrasia local. Pero después se ha ido imponiendo con fuerza un modelo claramente andaluz, el famoso “virus del sur”: pasos llevados a costal, repertorios de marchas, vocabulario importado: “titular”, “hermandad”, “estación de penitencia”, “levantá” e incluso una estética, (medallas al cuello), que poco a poco transforma el carácter de nuestras cofradías y procesiones.

El problema no es el respeto hacia otras formas de vivir la Semana Santa, que sin duda tienen una enorme riqueza. El problema surge cuando esa influencia termina sustituyendo lo propio en lugar de complementarlo. Cuando se empieza a considerar que lo de fuera es mejor que lo que se ha heredado.

De hecho, no hace tantos años ocurría algo revelador. Costaba ubicar a la banda municipal de música en el Santo Entierro, porque ese estilo de marchas no “encajaba” con lo que aquí se entendía o vivía. 

Hoy, en cambio, el modelo de llevar como dicen: “al sagrado titular a costal al compás de la banda con marchas del sur”, parece haberse convertido en algo incuestionable, en el “no va más”. El cambio ha sido tan rápido que apenas ha habido tiempo para reflexionar sobre lo que se gana y lo que se pierde.

Y lo que se pierde, en muchos casos, es identidad. Las raíces castellanas de nuestra Semana Santa se han ido diluyendo hasta el punto de que apenas se perciben en contadas ocasiones. Quizá uno de los pocos momentos en que todavía se reconoce claramente ese carácter sobrio y propio sea la Procesión del Silencio y Dolor de María Magdalena. En ella todavía late una forma distinta de entender la religiosidad popular: más austera, más recogida, menos espectacular.

Por eso conviene preguntarse si la mejora musical por sí sola basta para afirmar que nuestra Semana Santa es ahora mejor o más relevante. La calidad sonora puede elevar el nivel de las procesiones, sin duda. Pero una tradición no se mide solo por su potencia musical o por la espectacularidad de portar sus pasos, sino por la autenticidad con la que expresa la historia del lugar donde nace.

Si el crecimiento actual se basa únicamente en importar modelos externos, existe el riesgo de que la Semana Santa de Logroño termine pareciéndose demasiado a muchas otras. Y cuando todo se parece, lo único que se pierde es precisamente aquello que hacía especial a cada sitio.

Por eso el verdadero reto no debería ser copiar ni competir con otras tradiciones, sino fortalecer lo propio. Mejorar lo heredado, hacerlo evolucionar con inteligencia y sin complejos, pero sin renunciar a su esencia. Porque si en ese proceso olvidamos de dónde venimos, corremos el riesgo de quedarnos, como suele decirse, sin norte.

Y entonces, todo este entusiasmo que hoy parece imparable podría terminar siendo algo pasajero: un fenómeno que crece rápido, se infla con fuerza… y que, como un suflé cofrade, acaba desinflándose con la misma rapidez con la que surgió.


Pero hay más, este artículo: La Semana Santa de Logroño escenifica este sábado su gran ensayo general, (cliquea y lee),refleja de una forma muy concreta de entender la Semana Santa. ¡Ojo! Y me parece muy respetable, (para gustos, los colores)  pero ya me preocupa cuando en la Hermandad también la puedan entender como evento y espectáculo. 




El anuncio del traslado de la Flagelación y del Cautivo hasta la iglesia de Santa Teresita se presenta nada menos que como la “antesala de un acontecimiento histórico”. Una afirmación que invita a la prudencia. La historia, normalmente, no se anuncia; se reconoce con el paso del tiempo.

Calificar de histórico un ensayo general con bandas “de primer nivel” revela también algo más profundo: el lenguaje con el que empezamos a describir nuestras tradiciones. Cuando el imaginario deportivo se convierte en referencia para explicar un acto religioso, cabe preguntarse si no estamos desplazando el centro de gravedad de la Semana Santa desde la devoción hacia el espectáculo.

No se trata de negar la importancia de las bandas ni el valor de los traslados. Pero cuando el énfasis recae en el “nivel”, “gran ensayo” y en la puesta en escena o en la magnitud del evento, el riesgo es convertirlo en algo más parecido a una “cabalgata-festival” que a una expresión de fe.

El texto también celebra que la iglesia de Santa Teresita comience a perfilarse como nuevo punto de referencia del mundo cofrade logroñés, con el respaldo de la Hermandad de Cofradías. En su día, ya hablé sobre ello, (Reflexiones). Pero conviene preguntarse si el camino para fortalecer la Semana Santa de Logroño pasa por tener un gran centro neurálgico y expositivo o por reforzar precisamente aquello que la ha mantenido viva.






miércoles, 11 de marzo de 2026

Entrevista a Marimar Cestafe: servicio, compromiso y tradición cofrade

Desde el inicio de la Cuaresma, el periódico digital NueveCuatroUno está realizando una serie de entrevistas a los Hermanos Mayores de las once cofradías de nuestra ciudad, ( cliquea y lee), con el propósito de acercar a los lectores su vida interna, su historia y “el sentir” que se vive durante estas semanas previas a la Semana Santa.

En esta ocasión, la protagonista de la entrevista es nuestra Hermana Mayor, María del Mar Cestafe, (cliquea y lee Cofradía María Magdalena), quien comparte su experiencia al frente de la cofradía y ofrece una mirada cercana sobre el significado que tiene la Semana Santa. A lo largo de la conversación, reflexiona sobre la responsabilidad de guiar y servir, la importancia de mantener vivas las tradiciones y el compromiso colectivo que hace posible cada uno de los actos y procesiones.


La entrevista nos permite conocer de primera mano el trabajo constante, la dedicación y la ilusión con la que se prepara cada detalle. Un testimonio que refleja la familia que somos, el esfuerzo y la entrega de todos los cofrades que, año tras año, contribuyen a que estas fechas tan significativas sigan ocupando un lugar tan especial en nuestras vidas.



domingo, 8 de marzo de 2026

Nuevos cofrades y Asamblea General Ordinaria

El sábado 7 de marzo, a las 18:30 horas, en la capilla de San Ildefonso de la Concatedral de La Redonda, tuvo lugar la emotiva presentación de los nuevos cofrades. El acto fue realizado por don Víctor Jiménez López de Murillas, párroco de La Concatedral y presidente de su Cabildo, junto con doña María del Mar Cestafe, Hermana Mayor. 

Fue un momento sencillo, pero profundamente cargado de significado, en el que la Cofradía volvió a abrir sus brazos para acoger a quienes han decidido dar un paso al frente y formar parte de esta familia.

 


 


Este año son doce las nuevas incorporaciones: José Miguel Cejudo, Cristina Ullate Rubio, Javier Toyas Marín, Adriana Toyas Marín, Ignacio Bañares Sauca, Ana Bellido Domínguez, Enrique Ceballos Fernández, Bruno Sancho Pérez, Alfredo Sancho Gómez, José Ignacio Delgado Idarreta, Unai Melero y Paula de la Orden.  



A ellos queremos trasladarles un mensaje muy especial: debéis saber que sois los escogidos por María Magdalena para acompañarla, para ser sus pies y su presencia viva en nuestras calles. Os integráis plenamente en esta gran familia que camina con María Magdalena por la fe, el respeto y la tradición. Gracias por escuchar su llamada y por responder con generosidad y compromiso. Vuestra decisión engrandece a la Cofradía y fortalece el espíritu que nos une. También queremos destacar que tras un tiempo de ausencia, José Ignacio vuelve a la cofradía, regresando al lugar donde siempre ha estado su corazón, siendo uno de los hermanos que formaron parte de su fundación.

 

¡Todos sois bienvenidos!


Seguidamente, en los salones parroquiales de la Concatedral, tuvo lugar la tradicional asamblea general ordinaria. En ella se aprobaron cuentas y las tareas a realizar en los días centrales de la Semana Santa.

Asimismo, se definió la presencia de la Cofradía en las distintas procesiones que se celebrarán en nuestra ciudad durante la próxima Semana Mayor, dejando todo preparado para vivirla con unión, responsabilidad y espíritu de hermandad.

 




 

domingo, 1 de marzo de 2026

Arrimemos el hombro: el Cristo de las Ánimas nos necesita.

El pasado sábado, en el periódico regional digital NueveCuatroUno, leíamos la llamada de la Cofradía del Cristo de las Ánimas ante la urgente necesidad de acometer la restauración de su imagen. Cliquea y lee: https://nuevecuatrouno.com/2026/02/28/el-cristo-de-las-animas-pide-ayuda-urgente-para-su-restauracion/

En la información se recogían las palabras de su Hermano Mayor, Pedro Luis Santamaría, quien explicaba con preocupación que el Cristo presenta un estado muy deficiente debido al inexorable paso del tiempo y a las duras condiciones de frío y humedad que sufre en la iglesia Imperial de Palacio.

Hace ya veinte años se realizó una pequeña intervención, pero la situación actual es seria y requiere una actuación integral que garantice no solo la conservación de la talla, sino también la seguridad necesaria para que pueda procesionar con plenas garantías. Se trata, además, de preservar una imagen profundamente querida y venerada en nuestra ciudad y,  parte esencial de nuestra Semana Santa.



Esta situación trae a la memoria el largo y complejo proceso que vivió nuestra Cofradía para poder restaurar a María Magdalena. 


Por fin restauración

Restauración I

Restauración II

Restauración III

Restauración IV

Restauración V

Restauración VI

Restauración VII

Restauración VIII

Restauración IX

Restauración X

Restauración XI

Restauración XII

Restauración XIII


Fueron años de esfuerzo, constancia y trabajo silencioso. Afortunadamente, con la llegada de don Víctor M. Jiménez López de Murillas como párroco y presidente del Cabildo de la Concatedral, el impulso decidido y la energía incansable de Marimar Cestafe, actual Hermana Mayor y la labor constante desarrollada por los anteriores Hermanos Mayores, el proyecto pudo salir adelante. 




El magnífico trabajo de la restauradora y cofrade honorífica Belén Hernández León permitió que María Magdalena luzca hoy completamente restaurada, aportando tranquilidad y seguridad en las procesiones del Jueves y Viernes Santo.



Como tantas veces ocurre, el principal obstáculo vuelve a ser el económico. La restauración del Cristo de las Ánimas requiere una inversión estimada entre 30.000 y 35.000 euros. Una cifra elevada para cofradías pequeñas como la nuestra y como la suya, donde el esfuerzo recae, en gran medida, sobre los propios hermanos y devotos. Sabemos bien lo que supone reunir esa cantidad: sacrificio, compromiso y una profunda convicción en la importancia de conservar nuestro legado.

En nuestro caso fue posible, no sin dificultades, gracias a la generosidad de cofrades, devotos y ciudadanos comprometidos con su patrimonio y sus tradiciones. 

Hoy el Cristo de las Ánimas necesita esa misma solidaridad. Desde aquí os animamos a arrimar el hombro, a colaborar en la medida de nuestras posibilidades, para que esta imagen vuelva a lucir como cuando fue concluida en 1561 y que pueda seguir procesionando con dignidad y seguridad.

Invertimos recursos en muchas cuestiones, algunas prescindibles; sin embargo, pocas inversiones son tan valiosas como aquellas destinadas a proteger nuestra herencia espiritual, cultural y artística. Sería deseable que instituciones, Hermandad, diócesis y ciudadanía en general se implicaran decididamente en este importante proyecto. Porque conservar nuestro patrimonio no es solo una cuestión de fe o tradición, sino también de responsabilidad con nuestra historia y con las generaciones futuras.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Reflexiones entrevista. Semana Santa de Logroño: entre grandes anuncios y pequeñas memorias.

 

El pasado 21 de febrero el hermano mayor de la Hermandad concedía una entrevista en el diario digital local NueveCuatroUno en la que se abordaban distintas cuestiones sobre el presente y el futuro de la Semana Santa logroñesa. Cliquea aquí para leerla https://nuevecuatrouno.com/2026/02/21/semana-santa-logrono-entrevista-hermano-mayor-cofradias-punto-inflexion/ https://nuevecuatrouno.com/2026/02/21/semana-santa-logrono-pospone-estreno-nuevo-cristo-resucitado/ . Las palabras invitan a la reflexión, no tanto por lo que dicen explícitamente, sino por lo que sugieren. Según parece, nuestra Semana Santa se encuentra poco menos que ante un “punto de inflexión”. Nada menos. Y claro, uno lee ciertas afirmaciones y no sabe si emocionarse… o sonreír con cierta ironía. Vayamos por partes.


¿Santa Teresita  gran centro cofrade?

Una de las novedades anunciadas es la apuesta por la Parroquia de Santa Teresita como "centro neurálgico cofrade". La idea, en sí misma, no es desacertada. Disponer de una sede amplia, organizada y con vocación expositiva, (un espacio donde puedan mostrarse los pasos de La Entrada y La Flagelación, así como los carteles y lienzos recientes), puede resultar interesante y enriquecedor. Además, afortunadamente, cuenta con el apoyo del actual párroco, que a su vez es el prior de la Hermandad, todo muy ordenado, muy presentable, muy institucional. 

Ahora bien, afirmar que será el “gran centro cofrade logroñés” parece una afirmación excesiva. El verdadero epicentro de nuestra Semana Santa ha estado históricamente en el casco antiguo. Allí laten sus raíces, La Redonda, Santiago o Palacio han marcado generación tras generación el pulso de esos días y los meses anteriores a los mismos. Pretender desplazar simbólicamente ese centro es desconocer la esencia misma de nuestra tradición.


El milagro estadístico. ¿El auge en números es el verdadero indicador?

Otro de los puntos destacados en la entrevista fue el supuesto incremento notable de cofrades tras la pandemia. Y aquí conviene detenerse. Reducir el impulso de nuestra Semana Santa a una cuestión numérica empobrece el debate. No se trata de cuántos somos, sino de cómo somos y qué compromiso real existe.

Si acudimos a las cifras comparativas, la realidad invita a la prudencia. Porque si hablamos de números, hablemos en serio. Ciudades de igual o menor tamaño presentan una implicación cofrade mucho mayor. La historia, además, demuestra que nuestra Semana Santa nunca ha tenido un crecimiento exponencial sostenido. Desde la fundación de la antigua Hermandad en los años cuarenta, pasando por la crisis de los setenta, el número de cofrades ha oscilado, a veces con estancamientos preocupantes.

Hablar de “resurgir” por la incorporación de unas decenas de nuevos hermanos, especialmente en cofradías que han atravesado dificultades internas, parece cuanto menos precipitado.

En 1974 sillas gratis, ¿en 2026?

Las sillas del Viernes Santo

También se menciona la instalación y el "cobro-donación" de sillas en parte del recorrido del Viernes Santo, abriendo un debate legítimo. Es comprensible que existan necesidades organizativas y económicas para la nueva sede. No obstante, toda decisión que afecta a la configuración de la procesión invita a preguntarse por su sentido profundo: ¿espectáculo contemplado o manifestación compartida? No se trata de rechazar medidas concretas, sino de reflexionar sobre el modelo que deseamos consolidar.



La nueva imagen del Resucitado

Especial mención merece la comparación realizada sobre la futura imagen del Resucitado. La nueva imagen del Resucitado contará con un imaginero contemporáneo de prestigio, nadie lo pone en duda. Perfecto. Magnífico y seguro que será una obra extraordinaria. Sin embargo, equiparar su futura obra con imágenes del siglo XVI como el Cristo de las Ánimas o la Magdalena, entra en un terreno delicado. La historia, el contexto y la devoción acumulada durante siglos son factores que el tiempo, (y solo el tiempo), termina de consolidar. Las grandes imágenes no nacen consagradas; lo son con el paso de las generaciones. Las comparaciones apresuradas suelen ser malas consejeras. El entusiasmo está bien; la perspectiva histórica también.



El Domingo de Resurrección y la memoria reciente

Resulta curioso que ahora se plantee dar un impulso especial al Domingo de Resurrección cuando en el pasado propuestas similares encontraron obstáculos y reticencias. Hubo intentos previos por dignificar ese día, por propiciar encuentros procesionales significativos y no siempre contaron con el respaldo necesario. Quizá las circunstancias han cambiado. Quizá las sensibilidades también. En cualquier caso, conviene reconocer el trabajo previo de quienes, años atrás, ya defendían propuestas similares. Que ahora esas iniciativas prosperen es positivo. Lo que desconcierta es el cambio de criterio. Cuando las ideas eran de unos, parecían inviables; cuando proceden de otros, encuentran camino despejado. Esa incoherencia es la que genera malestar.

Como conclusión, tal vez el verdadero punto de inflexión que necesita nuestra Semana Santa no son titulares, ni centros neurálgicos, ni entusiasmos estadísticos. Quizá lo que falta son más túnicas de penitencia y humildad. Sobran trajes, corbatas, medallas y pines. Sobra protocolo. Falta sencillez. Falta coherencia. Falta apostar por lo nuestro sin intentar convertirnos en una versión norteña de lo que otros hacen mejor en su propio contexto. Porque copiar estilos ajenos no nos hace más grandes; nos hace menos auténticos. La autenticidad no se improvisa ni se importa. Se cultiva. Y al final, como en todo, la gente prefiere los originales a las copias. Porque la Semana Santa no se mide en números ni en declaraciones, sino en coherencia y fidelidad a lo que somos.

Así que sí, puede que estemos ante un punto de inflexión. O puede que simplemente estemos ante otro brindis al sol. El tiempo lo dirá.



domingo, 22 de febrero de 2026

¡Fue por ti, Mari Paz!

Este domingo se celebró la III Exaltación de Tambores y Bombos en la Villa de Oyón, un encuentro cargado de emoción y sentimiento, organizado por la Cofradía junto con el Ayuntamiento de Oyón. En esta tercera edición, el acto estuvo dedicado de manera muy especial a nuestra querida hermana Mari Paz, cuyo recuerdo estuvo presente en cada redoble y en cada marcha.







Desde las 16:30 h, los componentes de las bandas de la Cofradías de La Santa Cruz - Maristas, Las Siete Palabras y del Silencio de Logroño, Santa Vera Cruz de Navarrete, Penitencia del Descendimiento de Tudela, Santa Vera Cruz de Albelda y la Cofradía de María Magdalena —que inició la exaltación con su sección infantil— hicieron resonar tambores, timbales, bombos y dulzainas en un sentido homenaje en memoria de Mari Paz.



Cada toque fue una muestra de unidad y amor cofrade. El sonido acompasado de los instrumentos llenó la plaza Mayor y los corazones de los presentes, convirtiendo la tarde en un evento inolvidable, para disfrutar, fortalecer los lazos que nos unen con otras cofradías y, sobre todo, para expresar el cariño y el recuerdo permanente hacia Mari Paz. 


¡Sí Mari Paz, fue por ti!




sábado, 21 de febrero de 2026

50ª Aniversario

La Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño celebra este sábado 21 de febrero en la Imperial Iglesia de Santa María de Palacio, el tradicional homenaje a los hermanos que cumplen 50 años en la Hermandad. 

Que este aniversario sea motivo de orgullo por todo lo realizando y por lo recorrido durante este tiempo. Recibid un fuerte abrazo junto con todo el reconocimiento y cariño por estos cincuenta años de servicio y dedicación por mantener viva la esencia y tradición de nuestra Semana Santa. Con el deseo de que continuéis con la misma ilusión y  compromiso con los que iniciasteis vuestro camino cofrade en 1976. 

Y hablando de 1976, …, ¿cómo fue la Semana Santa de aquel año en nuestra ciudad?



La Semana Santa de 1976 quedó en la memoria como una celebración marcada más por la devoción que por las inclemencias del tiempo. A diferencia de lo ocurrido en 1974 y 1975, cuando la climatología fue protagonista y condicionó de forma notable los actos, en 1976 el cielo la mayoría de los días "se portó", permitiendo el normal desarrollo de las procesiones.


El Domingo de Ramos amaneció espléndido, invitando a numerosos fieles y curiosos a salir a la calle para contemplar el recorrido procesional. La participación musical aportó un brillo especial: se sumó la Banda de Tambores de la Cofradía del Prendimiento del Señor y del Dolor de la Madre de Dios del colegio Escolapio de Zaragoza, junto a las bandas de las cofradías logroñesas de Jesús Nazareno, Flagelación y Siete Palabras, que reforzaron la solemnidad de la jornada.

El Lunes Santo, como era tradicional, se celebró el Pregón, pronunciado por el vicario de Pastoral de la Diócesis, don Juan Antonio Sáenz López. 

El Martes Santo, desde la parroquia de Santa Teresita, la Cofradía de la Flagelación recorrió las calles en su Vía Crucis, acompañada por numeroso público que siguió con respeto y fervor cada estación.

El Jueves Santo comenzó con incertidumbre. El día salió “torcido” y la amenaza del mal tiempo planeó sobre la jornada. Finalmente, pudieron celebrarse las procesiones de Las Siete Palabras y El Encuentro. La primera contó con menos público que en otros años debido a la climatología adversa de la tarde; la segunda resultó deslucida por la llovizna persistente y la escasa asistencia en una noche fría y muy desapacible.




El Viernes Santo, en cambio, transcurrió sin contratiempos. Por la mañana se celebró el tradicional Vía Crucis en la iglesia de Palacio y el posterior traslado de los pasos del Cristo de las Ánimas y el Descendimiento a la Redonda. Ya al anochecer, con gran solemnidad y fervor, tuvo lugar la procesión del Santo Entierro, que se desarrolló con total normalidad. Ese año el Ayuntamiento dejó de colocar las sillas a lo largo del recorrido, rompiendo con la costumbre habitual. Sin embargo, los logroñeses abarrotaron las calles, deseosos de vivir plenamente la procesión tras dos años en los que la lluvia había impedido hacerlo con normalidad.

Esperemos que este año tras los dos pasados, el tiempo también cumpla, se comporte y tengamos una Semana Santa 2026 sin lluvia, crucemos los dedos.