sábado, 21 de febrero de 2026

50ª Aniversario

La Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño celebra este sábado 21 de febrero en la Imperial Iglesia de Santa María de Palacio, el tradicional homenaje a los hermanos que cumplen 50 años en la Hermandad. 

Que este aniversario sea motivo de orgullo por todo lo realizando y por lo recorrido durante este tiempo. Recibid un fuerte abrazo junto con todo el reconocimiento y cariño por estos cincuenta años de servicio y dedicación por mantener viva la esencia y tradición de nuestra Semana Santa. Con el deseo de que continuéis con la misma ilusión y  compromiso con los que iniciasteis vuestro camino cofrade en 1976. 

Y hablando de 1976, …, ¿cómo fue la Semana Santa de aquel año en nuestra ciudad?



La Semana Santa de 1976 quedó en la memoria como una celebración marcada más por la devoción que por las inclemencias del tiempo. A diferencia de lo ocurrido en 1974 y 1975, cuando la climatología fue protagonista y condicionó de forma notable los actos, en 1976 el cielo la mayoría de los días "se portó", permitiendo el normal desarrollo de las procesiones.


El Domingo de Ramos amaneció espléndido, invitando a numerosos fieles y curiosos a salir a la calle para contemplar el recorrido procesional. La participación musical aportó un brillo especial: se sumó la Banda de Tambores de la Cofradía del Prendimiento del Señor y del Dolor de la Madre de Dios del colegio Escolapio de Zaragoza, junto a las bandas de las cofradías logroñesas de Jesús Nazareno, Flagelación y Siete Palabras, que reforzaron la solemnidad de la jornada.

El Lunes Santo, como era tradicional, se celebró el Pregón, pronunciado por el vicario de Pastoral de la Diócesis, don Juan Antonio Sáenz López. 

El Martes Santo, desde la parroquia de Santa Teresita, la Cofradía de la Flagelación recorrió las calles en su Vía Crucis, acompañada por numeroso público que siguió con respeto y fervor cada estación.

El Jueves Santo comenzó con incertidumbre. El día salió “torcido” y la amenaza del mal tiempo planeó sobre la jornada. Finalmente, pudieron celebrarse las procesiones de Las Siete Palabras y El Encuentro. La primera contó con menos público que en otros años debido a la climatología adversa de la tarde; la segunda resultó deslucida por la llovizna persistente y la escasa asistencia en una noche fría y muy desapacible.




El Viernes Santo, en cambio, transcurrió sin contratiempos. Por la mañana se celebró el tradicional Vía Crucis en la iglesia de Palacio y el posterior traslado de los pasos del Cristo de las Ánimas y el Descendimiento a la Redonda. Ya al anochecer, con gran solemnidad y fervor, tuvo lugar la procesión del Santo Entierro, que se desarrolló con total normalidad. Ese año el Ayuntamiento dejó de colocar las sillas a lo largo del recorrido, rompiendo con la costumbre habitual. Sin embargo, los logroñeses abarrotaron las calles, deseosos de vivir plenamente la procesión tras dos años en los que la lluvia había impedido hacerlo con normalidad.

Esperemos que este año tras los dos pasados, el tiempo también cumpla, se comporte y tengamos una Semana Santa 2026 sin lluvia, crucemos los dedos.



miércoles, 18 de febrero de 2026

Cartel y Cuaresma 2026

 

La Cuaresma se presenta ante nosotros como un tiempo propicio para la conversión y la reconciliación. Son días para buscar una pausa necesaria, para detener el ritmo y dejar a un lado todo aquello que nos aleja de lo verdaderamente importante. Un tiempo de reflexión serena que fortalece nuestra fe y nos prepara interiormente para vivir con plenitud la Pascua.


Para el mundo cofrade, la Cuaresma es un camino imprescindible, un periodo de preparación que actúa como preludio de la Semana Santa. Es el momento de mirar hacia dentro, de reafirmar compromisos y de dar sentido a cada gesto que, más adelante, se expresará en la calle.

Con la llegada de este tiempo litúrgico, el lunes 16 se presentaron los actos cuaresmales. Un primer paso que marca el inicio de este itinerario de fe, recogimiento y preparación, invitándonos a vivir la Cuaresma con profundidad y espíritu cofrade.














Hoy, Miércoles de Ceniza, se ha hecho oficial el cartel que anuncia nuestra Semana Santa. El Cristo de las Ánimas es el protagonista, cuyo autor es el pintor logroñés Jesús Domingo. La obra muestra al Cristo de las Ánimas sobre varios claveles de color morado. El autor describe su pintura: "cargada de simbolismo, evocando recogimiento, fe y tradición. Invitando a vivir con intensidad, devoción y silencio la Semana Santa". 

Este año podemos decir con convicción que la Semana Santa de Logroño tiene cartel. Y no es una afirmación menor. Gustará más o menos pero después del sonado fiasco del año pasado, cuando se optó por aquel discutido "cuadro-retrato" que dejó a buena parte de cofrades y ciudadanos con más dudas que entusiasmo, parecía necesario “un golpe de timón”. Afortunadamente, se ha tomado nota.

La Semana Santa además de su religiosidad, tradición, pasos y procesiones; guste o no, también es imagen, identidad y carta de presentación ante la ciudad y quienes nos visitan. El cartel anunciador cumple una función especial: sintetiza en una sola mirada el espíritu de unos días cargados de emoción, fe y patrimonio. Cuando esa imagen falla, algo se resiente en el conjunto. 

Por eso este año, la sensación es distinta. La Hermandad ha sabido gestionar mejor este aspecto tan simbólico. Se percibe una decisión más meditada, más acorde con lo que representa la Semana Santa logroñesa y con lo que la gente espera de un cartel anunciador: fuerza, personalidad y coherencia.

Rectificar es de sabios y escuchar, aún más. Bienvenido sea este cambio de rumbo. Porque cuando las cosas se hacen bien, también conviene decirlo. Y este año, al menos en lo que respecta al cartel, la Semana Santa de Logroño vuelve a estar a la altura de su tradición.





sábado, 14 de febrero de 2026

III Exaltación de Tambores y Bombos en memoria de Mari Paz

La preparación de la banda para participar en las procesiones y exaltaciones es un proceso largo y lleno de dedicación. Durante varios meses, sus miembros se entregan por completo a los ensayos, trabajando incansablemente para que cada marcha, cada ritmo y cada detalle salga perfectamente. 

El esfuerzo y sacrificio de cada componente es fundamental, todo lo que se logre durante las procesiones es gracias a la ilusión y el empeño que ponen en su labor. Cada ensayo, cada hora dedicada, es un reflejo de la pasión que sienten por la Cofradía.



El próximo domingo 22 de febrero, podremos ser testigos de este gran trabajo en la III Exaltación de Tambores y Bombos en la Villa de Oyón (Álava), un evento que organiza la Cofradía junto con el Ayuntamiento de Oyón. 


Será una ocasión especial, no solo por la música sino porque estará dedicada con todo el cariño y amor a la memoria de nuestra hermana Mari Paz, quien siempre será recordada por su entrega, su alegría y su pasión por nuestra Cofradía.


En definitiva, un evento para disfrutar y para fortalecer los lazos que nos unen con otras Cofradías.

Todos estamos invitados a ser parte de esta exaltación única, a hacer resonar los tambores, timbales y bombos en honor a Mari Paz.

domingo, 18 de enero de 2026

La importancia de pertenecer a una cofradía en la sociedad actual

El otro día me encontré con un conocido que, tras saludarnos y hablar de todo un poco, me preguntó si seguía en la cofradía. Le respondí con orgullo afirmativamente, pero mientras caminaba de vuelta a casa aquella pregunta comenzó a acompañarme. Empecé a preguntarme por qué sigo ahí, por qué soy cofrade, qué sentido tiene hoy mantener este compromiso personal y colectivo.

La respuesta fue clara. En un mundo cada vez más individualista y acelerado, pertenecer a una cofradía representa mucho más que una expresión de religiosidad. Es una forma concreta de servir, de fortalecer la identidad colectiva y de mantener vivo un legado que ha sido transmitido durante generaciones. Las cofradías no solo conservan la tradición y la cultura, sino que son espacios vivos de fe, compromiso y servicio.

Ser cofrade es asumir el reto de evangelizar y hacerlo sobre todo a través del ejemplo. Es comprometerse con una misión que no se limita a los actos litúrgicos o a la Semana Santa, sino que se extiende en el día a día, en la manera de actuar, de servir y de relacionarse con los demás. La devoción que une a los cofrades no es una simple costumbre. Es una experiencia profunda de encuentro. Cada procesión, cada oración compartida, fortalece la espiritualidad personal y refuerza el sentido de pertenencia a una comunidad con valores sólidos.

Hoy más que nunca, las cofradías son muy necesarias y afrontan el desafío de renovar su compromiso con la sociedad. Frente a la indiferencia y al vacío espiritual, los cofrades estamos llamados a ser luz, a dar testimonio y a mantener viva una herencia que es al mismo tiempo espiritual, social y cultural.

Por todo ello, pertenecer a una cofradía es formar parte de una historia de fe que sigue escribiéndose con cada gesto, en la que el ejemplo de los más comprometidos continúa marcando el camino para las generaciones futuras y haciendo que la historia de nuestras cofradías siga latiendo.

domingo, 4 de enero de 2026

Año nuevo

Al comenzar 2026, un nuevo ciclo se abre ante nosotros y con él, se nos presentan nuevas oportunidades y retos que nos ayudarán a seguir creciendo como familia cofrade.

Este año, además, tiene un motivo aún más especial: celebramos el 25º aniversario de la Procesión del Silencio. 

Veinticinco años de tradición, de recogimiento, de oración silenciosa por las calles de nuestra ciudad. Un testimonio de la fe que nos une y de la profunda devoción que sentimos por María Magdalena.





 
Procesión del Silencio -2008-


Recordamos con cariño y respeto los primeros pasos de esta procesión. Aquellos en los que iniciamos un camino que, con el tiempo, ha ido creciendo en intensidad. 

Hoy, la Procesión del Silencio es perfecta descripción de cómo es nuestra Cofradía. Cada año, la ciudad se viste de recogimiento y en el silencio de la noche, resuena la solemnidad de nuestro caminar y la esperanza que nos trae el sacrificio y la Resurrección de Cristo, acompañados siempre por el testimonio de María Magdalena.



En estos 25 años hemos visto cómo nuestra procesión ha calado en los corazones de los logroñeses y en todos aquellos que vienen a compartir con nosotros este momento único. La procesión es una experiencia colectiva, un espacio de reflexión, discernimiento y de encuentro con lo más profundo de nuestra fe.



Este aniversario es motivo de celebración, pero también de reflexión. Es un momento para recordar lo que hemos construido juntos, pero también para renovar nuestro compromiso con la Cofradía, con nuestra ciudad y, por supuesto, con nuestra fe. Sigamos, como hemos hecho durante estos veinticinco años, caminando en el silencio pero también en la acción, en la solidaridad y en el amor a los demás.


Que este 2026 sea un año en el que demos testimonio de nuestra devoción a María Magdalena, que sigamos creciendo en fraternidad y en espíritu, y que, especialmente celebremos con alegría este hito tan significativo de la Procesión del Silencio. 


Que la luz de María Magdalena nos guíe e ilumine en nuestro caminar.


martes, 23 de diciembre de 2025

2ª Entrega solidaria

Siguiendo el ejemplo de cercanía, entrega y servicio que encarna María Magdalena, la Cofradía ha realizado la segunda entrega a la Asociación CRIAME, de las donaciones recibidas el pasado martes 16 en los salones parroquiales de la Concatedral. 



Desde la Cofradía se agradece profundamente la colaboración y las aportaciones desinteresadas de todas las personas que, movidas por la generosidad y el compromiso con los demás, han hecho posible esta ayuda.

Este gesto cobra un significado aún más especial en estas fechas navideñas, tiempo de esperanza, encuentro y amor a los demás. 

Que el espíritu de la Navidad nos anime a seguir caminando, tendiendo la mano a quienes más lo necesitan y renovando nuestro compromiso de ayuda y servicio, para que la luz del Niño Dios llegue a todos los hogares.





viernes, 19 de diciembre de 2025

Redescubrir la Navidad


En una época en la que las luces, los escaparates y las prisas parecen ocupar el lugar de la reflexión y el encuentro con lo esencial, quisiera invitaros a “parar” un momento y redescubrir el verdadero sentido de la Navidad.



La Navidad no es simplemente una fecha señalada en el calendario ni una temporada de compras y regalos. Es, por encima de todo, el momento en el que celebramos el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, que vino al mundo en la humildad de un pesebre para traer esperanza, luz y salvación.

Este mensaje, tan profundo y sencillo a la vez, corre el riesgo de diluirse en una sociedad cada vez más centrada en lo superficial. El ruido del consumo navideño —con su urgencia por comprar, decorar y celebrar— puede callar la voz del Evangelio que nos llama a vivir esta celebración desde la fe, la gratitud y la fraternidad.


Desde nuestra Cofradía es importante aportar nuestro pequeño granito de arena para que este mensaje no se pierda. ¿Cómo? Lo primero, a través del testimonio. Nuestra manera de vivir la Navidad debe ser ejemplo para otros. No hacen falta grandes gestos: basta con una palabra de consuelo, una sonrisa, una mirada y un corazón abierto a los demás. 

Promoviendo la solidaridad: como cofrades, tenemos el compromiso de salir al encuentro de quienes más lo necesitan. En Navidad, este compromiso cobra un sentido especial. 

Dando protagonismo a lo espiritual. Volver a lo esencial es recordar que la Navidad no empieza con los regalos, sino con el silencio del corazón que acoge al Niño Dios.

Y por último, educando en la fe. Muchas veces, los más jóvenes son los más expuestos al mensaje vacío del consumismo navideño. Como Cofradía podemos ayudar a transmitirles el verdadero valor de estas fiestas: el amor, la humildad, el servicio... Tenemos una hermosa responsabilidad: sembrar fe en las nuevas generaciones.


La figura de María Magdalena nos inspira también en este tiempo. Ella, que supo reconocer a Jesús y seguirle, nos anima a buscarle en medio del ruido y a anunciar con nuestra vida que Él está vivo y que ha nacido para todos.

Hoy más que nunca, es necesario recuperar el sentido profundo de la Navidad. Y como cofrades, tenemos que ser parte de ese esfuerzo. Porque la Navidad no se compra, se vive, se comparte y se celebra desde el corazón.