Será por defecto pero siempre que acudo a Madrid busco
un momento para ver a dos de las Magdalenas que son un referente en la
escultura de nuestro país. La primera de ellas está en el Monasterio de las
Descalzas Reales siendo su autor Gregorio Fernández y la otra está en el Museo
del Prado cuyo escultor fue Pedro de Mena.
En la escultura de Gregorio Fernández vemos a María
Magdalena de pie con sayal de penitente, pelo suelto y llevando su mano derecha
al pecho mientras con la izquierda sostiene un crucifijo al que dirige su
mirada. Un libro entreabierto y calavera aparecen sobre una peana que simula
ser de piedra. Esta obra influyó mucho a Pedro de Mena, ya que la utilizó como
ejemplo para materializar la suya.
María Magdalena -Gregorio Fernández-
La Magdalena de Mena ha tenido una azarosa historia. Es
un encargo de los Jesuitas para su Casa Profesa de Madrid. Cuando son
expulsados de España en el 1767, su casa pasó a ser oratorio de los filipenses
y en 1835 la imagen fue trasladada a las Salesas Reales. De allí pasó al Prado
en el año 1921. En 1933, al ser convertido el Museo Provincial de Bellas Artes
de Valladolid en Museo Nacional de Escultura, la obra fue depositada en él
hasta el 1988, volviendo al Prado donde actualmente permanece.
Casa profesa de los Jesuitas -Madrid-
La originalidad de la obra se aprecia en el rostro,
pelo y manos que dramatizan por sí solos toda la escena, en medio de la
austeridad del ropaje y de la sencillez en la composición. Como es habitual en
esculturas de la Santa, la expresión se concentra en la cara: labios
entreabiertos, cejas arqueadas,pelo pegado a la estera y la mano
conteniendo el corazón que parece salírsele del pecho. Expresión que aumenta en
la mirada hacia el crucifijo, cargada de fervor y de un amor sobrehumano que
parece aislarla del entorno, o lo que es lo mismo, del mundo terrenal. También
los colores insisten en esa sencillez, con una policromía de tonos ocres
suaves, haciendo de esta escultura la más exacta expresión del arrepentimiento.
María Magdalena -Pedro de Mena-
María Magdalena -Pedro de Mena-
Al
observar la Santa de Pedro de Mena, uno siente aislarse del gentío que se
encuentra en el Prado alcanzando un estado de paz y tranquilidad similar al que
encuentro en mis visitas a la Magdalena de La Redonda.
Así que si en fechas próximas tenéis en mente ir a
Madrid, no olvidéis pasaros a visitar estas dos Magdalenas, su visita merece
mucho la pena.
Son
muchas las vivencias y recuerdos que uno guarda referentes a la Cofradía. Desde
pequeño la Semana Santa siempre me atrajo y por aquellos años era necesario
tener familiares o conocidos para poder pertenecer a cualquier cofradía. Yo
nunca tuve ni familiares, ni conocidos pero tenía claro que quería ser cofrade
y tocar el tambor. Una vez decido a dar el paso tuve la difícil papeleta de
elegir entre tres cofradías y María Magdalena fue la escogida por el mero hecho
de que al año siguiente estrenaba banda. Las otras dos cofradías tenían banda
pero uno que es prudente y responsable entendía que empezar desde cero en una
banda de nueva creación era más sencillo que en otras. Nunca me he arrepentido
de ello y la elección fue sin duda la acertada.
VÍDEO: Viernes Santo 1999
Viernes Santo -1987-
Mi comienzo como cofrade lo
recuerdo lejano pero no puedo olvidarme del cariño y el ambiente familiar que desprendía
la Cofradía, éramos muy pocos no llegábamos ni a sesenta. Nunca olvidaré las
reuniones en las salas de La Redonda cuando Chuchi “El Bragas” se sentaba
frente al piano y el resto cantábamos como si estuviéramos en la Ópera de
Viena. Ángel se ponía serio, pedía silencio, con voz baja y pausaba decía, “yo lo dejo, llevo muchos años y ya está
bien”, entonces Pepe le quitaba la palabra hablando de las cuentas, los
dineros, los gastos y un año más seguía de Hermano Mayor. Algunos no sabrán o
recordarán que Pepe era el “Solchaga” de la Cofradía, (por entonces Ministro de
Hacienda) y muchas fueron las bromas que le gastábamos en cada reunión.
Viernes Santo -2005-
Largas
e intensas fueron las tertulias que mantuve con Pepe, en su casa o en vermús
toreros hablando de la Semana Santa y sobre todo de su Cofradía. Miles de
anécdotas y entresijos que a día de hoy aún rememoro. Él siempre defendía una
procesión sin tambores ni bandas y yo lo contrario pero el tema se zanjaba
cuando afirmaba que el mayor gasto de la Cofradía era en parches, baquetas,…, y
es que de cuentas sabía lo suyo. De él aprendí a ser cofrade de la Magdalena y disfrutaba
escuchándole hablar de los Viernes Santo de “antes” cuando la imagen se bajaba
a primera hora y seguidamente se buscaban flores por Logroño pidiéndolas a
vecinos que tenían huertas o jardines. Todo empezaba y acababa el viernes.
Nunca perdonó que una cofradía como él manifestaba, “hermana y vecina” le pidiera ochocientas de las antiguas pesetas “por seis varas usadas y que iban a ser
tiradas” pero de repente su ánimo cambiaba al acordarse del avituallamiento
del Bar Iturza, cuando el “paso” paraba frente a sus puertas y el dueño sacaba
cervezas y refrescos a los cofrades.
Viernes Santo -1992-
Refrescando
la memoria escucho a Ángel Castillo hablar de la Magdalena mientras me enseñaba
una foto de la Santa sacada de su cartera, “ves,
vaya donde vaya o esté donde esté, ella siempre va conmigo. Ella nunca te
fallará, hazme caso”. Él me inculcó el respeto y cariño a María Magdalena.
Viernes Santo -2006-
Me
veo en el camión de butano de Fontecha yendo a la Plaza de Toros a recoger las
andas para llevarlas a La Redonda y el viernes de nuevo en él para dejarlas.
Una vez allí, en el ambigú de la plaza el bocadillo de tortilla de patata era
un manjar tras un largo día.
También
me acuerdo del revuelo que provocó el ser pioneros dentro de las cofradías de
la ciudad permitiendo a mujeres cargar el “paso”, algo que ahora es de lo más lógico
y normal.
Más
curioso aún fue cuando se confeccionó el nuevo hábito marrón. En La Redonda los
días de Semana Santa, sobre la mesa que se instala junto al “paso” para la
venta de claveles, se pusieron dos “geyperman”, (antiguos muñecos de juguete),
vestidos con el traje de la Cofradía, confeccionados y diseñados por la mujer
de Paco.
Viernes Santo -1991-
Más cercanos en el tiempo están los “muñequitos cofrades” que
artesanalmente hizo Pepe o su penúltimo trabajo, (digo penúltimo porque seguro
que nos reserva alguna sorpresa allí dónde esté), unas "Magdalenas" en miniatura
como regalo a cada cofrade.
Mini cofrades -1999-2006-
-2012-
La
decisión de poner una palmera al “paso” nunca me convenció pero la idea tuvo su
origen en un prior que tuvimos y otro sacerdote de La Redonda. Menos mal que
con el uso la palmera se estropeó y en pocos años desapareció sin que nadie la
echara en falta.
Viernes Santo -2006-
Pero
de entre todos los recuerdos que a uno se le agolpan en la cabeza, el que más
me marcó fue cuando un hermano cofrade me contaba lo mal que lo pasó la única
vez que por diversos motivos no pudo estar un Viernes Santo en la procesión.
Desde entonces entiendo mejor el por qué sigo en la Cofradía.
Mientras que
el cristianismo oriental honra especialmente a María Magdalena por su cercanía
a Jesús, considerándola apóstol, en Occidente se desarrolló la idea de que
antes de conocer a Jesús, había sido muy pecadora y de ahí viene el suponer,
aunque la Iglesia Católica no lo afirme, que se haya dedicado a la prostitución.
María Magdalena, Logroño -Taller de Gaspar Becerra -1550-
Esta idea
nace, en primer lugar, de la identificación de María Magdalena con la pecadora
que aparece en el evangelio de Lucas 7, 36-50; y en segundo lugar también en
Lucas 8,2 donde se dice, esta vez refiriéndose claramente a María Magdalena,
que de ella «habían salido siete demonios».
María Egipcíaca -El Españoleto-
La imagen de
María Magdalena como penitente también puede ser confundida con María Egipcíaca, santa del siglo V, quien se había dedicado a la
prostitución y se retiró al desierto a redimir sus culpas. Es común ver
representaciones de ella con los cabellos largos que cubren su cuerpo o
envuelta con cañas, símbolos de su penitencia en el desierto. Estos atributos
en ocasiones acompañan a la Magdalena, creando a veces la confusión de ambas
santas.
María Magdalena - Pedro de Mena - 1664 -
María Magdalena -Pedro de Mena -1664-
En la
tradición católica, por tanto, María Magdalena pasó a ser un personaje
secundario, a pesar de su indudable importancia en la tradición evangélica. El
relegamiento que sufrió María Magdalena ha sido relacionado con la situación
subordinada de la mujer en la Iglesia.
En 1969, el papa Pablo VI retiró del
calendario litúrgico el apelativo de «penitente» adjudicado tradicionalmente a
María Magdalena. Desde
entonces, la Iglesia Católica ha dejado de considerar a María Magdalena una
prostituta arrepentida. Sin embargo, esta visión continúa siendo la
predominante para muchos católicos.