viernes, 3 de abril de 2026

Viernes Santo


La Procesión del Santo Entierro de Logroño constituye el pilar fundamental sobre el que se ha edificado nuestra Semana Santa. Es la raíz y el eje vertebrador de nuestras celebraciones pasionales. A partir de ella fueron surgiendo, con el paso de los años, el resto de desfiles procesionales, hasta configurar la Semana Santa que hoy conocemos y tenemos.






Por ello La Magna no es una procesión más; es la expresión más completa y solemne de la Pasión, Muerte y Sepultura de Cristo. En ella confluyen historia, tradición y devoción, transmitidas de generación en generación. Su continuidad en el tiempo ha permitido que Logroño conserve una identidad, manteniendo un carácter singular que la distingue y la engrandece.


Además, para nuestra cofradía, esta procesión posee además un significado muy especial. Fue en el año 1949 cuando el paso de María Magdalena se incorporó al Santo Entierro, integrándose plenamente en la Semana Santa logroñesa. Desde entonces, su presencia ha enriquecido el relato procesional y ha reforzado el vínculo de nuestra cofradía con esta celebración central, convirtiéndose en parte inseparable de nuestra historia y de nuestro compromiso con la tradición.





La Procesión del Santo Entierro es, sin duda, la que mayor número de fieles y espectadores congrega a lo largo de todo su recorrido. Calles abarrotadas, respeto y emoción contenidos, dan testimonio de la profunda huella que deja en la ciudad. Este respaldo popular, demuestra que su formato, su duración y la riqueza de sus pasos no son un inconveniente, sino precisamente su mayor fortaleza.

Frente a quienes consideran que debería reorganizarse, acortarse o reducir el número de pasos, es necesario afirmar con claridad que tales planteamientos suponen un grave error. Despojar al Santo Entierro de su estructura tradicional sería empobrecerlo y con ello, diluir la identidad de la Semana Santa de Logroño. Cada paso, cada cofradía y cada tramo del recorrido forman parte de un todo armónico que da sentido a esta procesión única.

Preservar el Santo Entierro tal y como ha llegado hasta nosotros no es un acto de inmovilismo, sino un ejercicio de responsabilidad y amor por nuestra historia. En él se reconoce el pasado, se vive el presente y se asegura el futuro de una Semana Santa que encuentra en esta procesión su alma más profunda.



No hay comentarios:

Publicar un comentario