Muy buenas noches:
Este año, la Cofradía de María Magdalena celebra con profundo agradecimiento el 25 aniversario de la Procesión del Silencio y Dolor. Un acto que, con el paso del tiempo, se ha consolidado como uno de los momentos más sobrecogedores de la Semana Santa logroñesa. Desde su nacimiento en 2001, esta procesión se ha convertido en un espacio de reflexión, penitencia y recogimiento, en el que los cofrades y el pueblo de Logroño caminan junto a María Magdalena, testigo del sufrimiento y muerte de Cristo y primera anunciadora de su Resurrección.
Durante este cuarto de siglo, la Cofradía de María Magdalena no ha dejado de crecer en su tarea evangelizadora, acercando a Dios a tantos necesitados de consuelo, de sentido y de esperanza. Por ello, la procesión se ha convertido en instrumento de fe viva que toca el corazón de quienes la contemplan y también de quienes la viven desde dentro. Cada golpe de mazo, cada paso en silencio, cada mirada dirigida a la Magdalena invita al discernimiento y al encuentro con Cristo.
No podemos olvidar a todos los que te han acompañado o portado y que hoy ya no están con nosotros. Especialmente recordamos con dolor y cariño a:
- Maripaz.
Sabemos que a todos ellos personalmente cuidas, disfrutando ya de la felicidad eterna junto al Padre.
Este aniversario es una ocasión para dar gracias pero también para renovar nuestra misión como cofrades. Ser parte de esta procesión es ser testigos del Evangelio; es acercar a Dios desde la humildad del silencio y la fuerza del amor. Es responder, como María Magdalena, con entrega y fidelidad.
El futuro de esta procesión se construye sobre los pilares de estos 25 años: la fe, la devoción, la fraternidad entre hermanos y el deseo profundo de servir a Cristo y a su Iglesia. Porque mientras haya quien camine con Él, habrá también Resurrección. Mientras haya quien ame como María Magdalena, habrá siempre esperanza.
Esta noche miramos al pasado con gratitud y al futuro con ilusión. Sigamos caminando juntos: en silencio, en oración, en penitencia… y, sobre todo, en amor.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros.

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