domingo, 1 de noviembre de 2026

En recuerdo de nuestros hermanos

Comenzamos el mes de noviembre celebrando la festividad de Todos los Santos, una fecha que nos invita a mirar hacia el cielo, pero también a recordar con cariño a quienes caminaron junto a nosotros y que hoy ya no están físicamente a nuestro lado.

La Iglesia nos invita en estos días a celebrar la vida de todos aquellos santos, conocidos y desconocidos, que alcanzaron la presencia de Dios. Y, al mismo tiempo, a recordar y rezar por nuestros fieles difuntos, manteniendo viva la esperanza cristiana de que la muerte no es el final, sino el paso hacia la vida eterna.



Para nuestra Cofradía, estos días tienen también un significado muy especial. Somos una familia y como toda familia, sentimos profundamente la ausencia de quienes nos han dejado. Pero sus nombres, sus rostros, sus palabras y todo aquello que compartieron con nosotros permanecen en nuestra memoria.

Durante este último año hemos tenido que despedir a nuestro querido hermano J. Miguel Marín Elcinto. Hombre de entrega y compromiso que durante años trabajó por nuestra Cofradía, formando parte de distintas juntas de gobierno y siempre colaborando. Su devoción a María Magdalena fue profunda y sincera y su recuerdo forma ya parte de la historia de nuestra Cofradía.

Hoy queremos poner especialmente su nombre junto con los cofrades que ya no están con nosotros ante el Señor. No desde la tristeza, sino desde la esperanza. Porque quienes hemos compartido con ellos tantos momentos sabemos que una persona no desaparece cuando deja de estar físicamente entre nosotros. Permanece en aquello que enseñó, en las personas a las que quiso y en la huella que dejó. Y nosotros, como Cofradía, tenemos también la responsabilidad de mantener viva esa memoria.

Por eso, en este día de Todos los Santos, queremos elevar nuestra oración por todos los hermanos y hermanas de nuestra Cofradía que nos precedieron y que ya descansan en la paz del Señor.


Señor Jesús, en este día en que la Iglesia celebra a todos tus santos, nos acercamos a Ti con el corazón lleno de recuerdos. Te damos gracias por la vida de nuestros hermanos cofrades que nos precedieron y que entregaron parte de su vida a nuestra Cofradía. Recibe, Señor, sus vidas, sus alegrías, sus esfuerzos, sus momentos de fe y también sus dificultades. Que todo aquello que hicieron por los demás sea semilla que continúe dando fruto entre nosotros.

Que María Magdalena, mensajera de la esperanza y primera testigo de Cristo Resucitado, los conduzca hacia la luz de tu presencia y los acompañe en el camino hacia la vida eterna.


Santa María Magdalena,
ruega por nosotros.



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