Lamentablemente tenemos que informar del fallecimiento en el día de hoy de nuestro hermano Miguel Ángel Martínez, familiarmente conocido como “El Maestro”.
Lamentablemente tenemos que informar del fallecimiento en el día de hoy de nuestro hermano Miguel Ángel Martínez, familiarmente conocido como “El Maestro”.
Entrado ya el otoño, es tiempo de empezar a analizar lo que pueda ocurrir la próxima primavera o al menos intuir o soñar con algo distinto a lo vivido durante los dos últimos años.
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| ¿Volverán a repetirse estas imágenes en 2022? |
Primeramente debemos lamentar el largo letargo que viven las cofradías de nuestra ciudad desde que concluye la Semana Santa hasta el inicio de la Cuaresma. ¡Una verdadera pena! Y no es entendible, (más aún, tras lo sucedido con la pandemia) pero entre unos y otros es mejor estar “escondidos”, no dar guerra ni mucho menos que hablar no sea que la “foto” salga movida y nos tengan que tirar de las orejas.
Y..., aún siendo repetitivo, es una verdadera pena porque nuestra labor como cofrades va más allá de una semana, procesión o guardia. Nuestra misión es más amplia y ardua pero entre unos y otros nos quedamos como dice el refrán en agua de borrajas.
Pero en un futuro,..., ¿qué pasará? Por naturaleza soy optimista, por ello deseo y espero que las cosas cambien. Afortunadamente la pandemia empieza a estar “controlada” gracias a las vacunas, a medida que avancen los meses según dicen los expertos, la situación será aún mejor, al menos eso dicen. Así que, podríamos tener el próximo año una Semana Santa como las de “antes”, pero ...., ¿será posible?
¿Estará la Junta de la Hermandad de cofradías por la labor, organizando una Semana Santa con procesiones? ¿Luchará por ello? ¿O seguirá a pie de la letra lo que “inviten” y dicten las altas esferas religiosas junto con el gobierno local y autonómico? ¿Volverán el Cabildo y Diócesis a ponerse de perfil? ¿Qué posición adoptarán?
Y... ¿las cofradías? ¿Seguirán haciendo “la guerra” cada una por su cuenta? ¿O de una vez por todas seremos capaces de remar en la misma dirección?
Preguntas que a día de hoy no tienen respuestas pero que en breve empezaremos a conocer. Ideas hay muchas y variadas para que de nuevo nuestros pasos puedan desfilar por las calles de nuestra ciudad. Sino basta con ver o preguntar en otros lugares de nuestro país cómo lo han hecho durante el mes pasado. No soy adivino ni tengo la bola mágica para ver el futuro pero sí tengo claro que o se hace una Semana Santa “normal” o de lo contrario podremos certificar la defunción del mundo cofrade logroñés quedando reducido a la mínima expresión.
¡Que santa María Magdalena nos guíe y ayude!
Seguimos recordando momentos ya pasados que al verlos, en cierto modo parece que viajamos en la "máquina del tiempo" para poder revivir y estar presentes en ese instante en el que la cámara tomaba la foto.
1987
En plena plaza del Mercado finales de los ochenta, podemos ver:
Delante tumbado a Calatrava y A. Del Río.
1ª Fila: Carballido, "El abogado" Fernández Ilarraza, Pilar Castillo, Amada, Chuchi y Alberto Fontecha.
2ª Fila: Raúl Briñas, Andrés San Miguel, Del Río, Luis, Pérez Gil (camisa blanca), Juan Carlos, Pepelu, Ángel Castillo y Olloqui.
1991
Viernes Santo, momentos antes de iniciar la Procesión del Santo Entierro, Alberto Fontecha y Juan Carlos González Sarasa.
1992
En la plaza del Mercado esperando al inicio de la procesión. Viernes Santo, vara trasera derecha formada por Juan Carlos, Paco, Javier Ortega y Alberto Fontecha. También vemos a Fontecha "El butanero" y a Gustavo en la vara central trasera.
En la calle Mayor, pasada la esquina de "Cuatrocantones". Vara trasera derecha: Paco González Sarasa, Juan Carlos González Sarasa, Javier Ortega y Alberto Fontecha.
2005
Viernes Santo pasado por agua. Juan Carlos González Sarasa y Miguel Briñas poniendo el plástico protector a María Magdalena.
2006
Domingo de Ramos: De izquierda a derecha, José Cestafe "Pepe", Javier Bastida, los hermanos Marín, Erminia, Susana Pérez y Alberto Calle.
2006
Vara delantera derecha: Vanesa y Roberto Elvira. Vara trasera derecha: Juan Carlos y Paco González Sarasa, Juan Ramón, Teso y José Cestafe.
Mucho se ha escrito e investigado sobre María Magdalena y sin embargo nos queda mucho por conocer de ella. Lo que sí está claro es que tras pasar a lo largo de la historia por prostituta, (siendo el papa Gregorio Magno el que inicia este calificativo), desde mediados del siglo pasado la Iglesia Católica reconoció su santidad proclamándola santa y hoy es considerada, al ser elevado su estatus litúrgico por el papa Francisco, como “apóstola de los apóstoles”. Aun así, su vida sigue siendo un “misterio”.
A pesar de que fue ella quien descubrió la tumba vacía de Cristo, en el imaginario popular sigue siendo la mujer pecadora que arrepentida fue fiel seguidora de Jesús. En el libro que recientemente he leído sobre ella titulado: María Magdalena: percepciones desde la antigua Magdala. La autora J. Ristine, afirma que “la imagen de María Magdalena se ha creado en base a ficción, tradiciones y mal interpretación a través de los siglos, siendo muy difícil saber donde empezó esto. En los siglos XIV y XVI era retratada con el pecho al descubierto, cabello rubio o pelirrojo muy largo, en una época en la que a las cortesanas se les pintaba el pelo de color rubio. Aún así, es sin duda la mujer más citada en el evangelio, lo que significa que era una mujer muy importante, conocida e influyente y que además siempre aparece como líder.”
Para la escritora, “los restos arqueológicos de Magdala evidencian que procedía de una ciudad rica y las inscripciones sagradas y la Biblia mencionan que cuida a Jesús con sus propios recursos, por ello podemos defender que habría sido una mujer acaudalada. Fue una mujer influyente tanto en lo económico como en lo social. En lo económico porque era una mujer acomodada y en lo social porque a pesar de crecer y vivir en una sociedad religiosa estricta, decide romper esquemas y seguir a Jesús.Tenemos algunas pistas de su vida pero la verdad es que queda mucho por descubrir y desvelar hechos y verdades de uno de los personajes más misteriosos de los Evangelios, lo que está claro es que sí existió”.
Hoy 22 de julio, celebramos la festividad de Santa María Magdalena, titular de nuestra cofradía. Desde este blog le pedimos que nos ayude a discernir mejor entre lo que realmente importa y lo que debemos desechar. A saber escuchar, a no temer cualquier tipo de adversidad por muy dura que sea. A ser más empáticos, humildes y comprometidos con la injusticia y desigualdad que hay en nuestra sociedad.
Que nos muestre e ilumine el camino a seguir y a pesar de los múltiples obstáculos que aparezcan, nos anime a luchar por alcanzar el objetivo que Dios puso en nuestras vidas.
María Magdalena, Tú que te arrepentiste de tus pecados por amor a Jesucristo, ruega por nosotros para que se perdonen los nuestros.
¡Santa María Magdalena, ruega por nosotros!
Hace tiempo que ya pasó Semana Santa y después de una profunda reflexión creo que es momento de analizar e intentar plasmar lo que fue, lo que pudo ser y no se hizo. Todo ello, siempre desde un crítica constructiva, intentando aportar y nunca restar.
Hablando con varios cofrades de nuestra y otras cofradías, he llegado a la conclusión que la Semana Santa de este año ha sido un quiero y no puedo. Siendo claros, no se hizo más porque en algunos casos no se quiso y en muchos otros porque no se ha dejado.
Lo que fue.
Hay cosas que no tienen explicación. Con la excusa de la pandemia, las cofradías en su mayoría nos hemos visto maniatadas. Lo de menos han sido la supresión de las procesiones sino que muchos actos pensados cumpliendo seguridad y normativa sanitaria se prohibieron.
Solución: actos cerrados al público, con aforo limitado y en espacios cerrados. ¡Pero en qué quedamos! Los expertos han remarcado infinitas veces que en espacios abiertos la incidencia de contagios se reduce al mínimo respetando las medidas de seguridad y sin embrago en nuestra ciudad todo a puerta cerrada y en el interior. En otras ciudades y pueblos españoles se realizaron pero aquí, no, había que evitar aglomeraciones. ¡Claro! Pero permitimos en Semana Santa, el rastrillo de los días festivos en la plaza del Mercado, un mercadillo a las puertas de la concatedral, otro en el Espolón,... Y en Cuaresma todo en redes mientras se realizaban con público: actividades culturales, conciertos, danza y teatro en el Bretón, ...
¿Y por qué unos tanto y otros tan poco? ¿Alguien me lo puede explicar o razonar? Silencio absoluto.
Sin ánimos de herir sensibilidades la respuesta es clara, tenemos lo que nos mereceremos, lejos de luchar y quejarnos por los continuos y escasos apoyos a nuestra Semana Santa, agachamos la cabeza y tragamos una vez más, como siempre y ya van...
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| Sin relevo asegurado, la existencia se reduce a la mínima expresión |
Es duro decirlo pero nuestra Semana Santa ha entrado en un túnel sin salida. Estamos de lleno en una nueva crisis y ya van muchas desde finales de los setenta del siglo pasado. Pero ésta puede ser mayor. Observo con incertidumbre y preocupación la desmotivación general, falta de cofrades, gente nueva... El relevo generacional no está asegurado. Los últimos años varias cofradías, han pedido ayuda para poder portar sus pasos, ¿qué pasará el próximo año, si añadimos al lastre que arrastramos de otros años, el generado por la pandemia?Seguro que seguiremos igual de incompetentes como hasta ahora buscando soluciones. Continuaremos con nuestra incapacidad de “abrirnos” a la sociedad y mostrar mayor cercanía. Parece que estamos cómodos en una “posición elitista irreal e imaginaria”, cuando nuestra finalidad es bien distinta. A día de hoy, la vida de nuestras cofradías, salvo alguna excepción, dura siete días y el resto del año hibernamos y así nos va...
Lo que pudo ser y no se hizo.
Pudo hacerse más pero bajo mi humilde opinión poco se peleó. El abandono que hemos vivido y vivimos las cofradías y cofrades desde el año pasado es total.
Empezando por la Hermandad de Cofradías de la Pasión. Desde el año pasado inexistente hasta, ¡oh, milagro! , la cuaresma de este año. De repente, organiza actos cerrados o en “redes antisociales”, usando, como hemos escrito anteriormente, el pretexto de la pandemia. No vaya a ser que luego nos culpen del aumento de casos. ¡Qué bien les ha venido este virus a muchos para darnos casi la puntilla! Y todo ello, con el beneplácito de la Junta de cofradías, mirando hacia otro lado en vez de combatir por algo más justo y lícito.
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| Todo online como en 2020, ¿por qué? |
Siguiendo con la nula ayuda de las autoridades locales, (nada nuevo bajo sol desde hace décadas). Destacando las cancelaciones de ultimísima hora de dos actos de dos cofradías, bien organizados y respetando medidas de seguridad como en cualquier otro acto que se ha celebrado en nuestra región o ciudad.
Y terminando con los responsables eclesiásticos. Como ejemplo sirva el “recorrido de imágenes” pensado en la concatedral por la recién restaurada capilla de Los Ángeles y, de aquello nada de nada. O el acto pensado y planificado por nuestra cofradía el Domingo de Resurrección que quedó prácticamente en nada de lo planteado. Luego nos echamos las manos a la cabeza porque cada vez menos gente acude a los actos religiosos e iglesias, si desde dentro algunos son los que ponen palos a las ruedas.
Hemos entrado en fase de alarma, no es exagerado aunque algunos defiendan lo contrario y mi crítica no tiene ningún fin destructivo sino todo lo contrario. Hay solución: o remamos todos juntos en la misma dirección para mantener viva una tradición heredada desde hace varios siglos o el mundo cofrade logroñés quedará reducido a la mínima expresión antes de lo que muchos piensan.
¡Que santa María Magdalena nos ayude!