viernes, 20 de marzo de 2026

Artículo - Revista Semana Santa 2026

Un cuarto de siglo de fe, amor y recogimiento.




Este año 2026, la Cofradía de María Magdalena conmemora el 25 aniversario de la Procesión del Silencio y Dolor, una cita marcada por el recogimiento, la penitencia y el profundo amor con el que sus cofrades reviven uno de los momentos más conmovedores de la Semana Santa logroñesa.


Esta procesión nació en el año 2001 como un acto penitencial propio, fruto del deseo de expresar de forma más profunda el sufrimiento y acompañamiento que María Magdalena representa en la Pasión de Cristo pero también la esperanza de la Resurrección.





Desde aquel año, cada Viernes Santo, cuando a las doce de la noche se abre la puerta principal de La Redonda, el corazón del casco antiguo de Logroño se transforma en escenario de una procesión única. El paso de María Magdalena avanza en absoluto silencio: símbolo de lealtad, arrepentimiento y amor sin medida. Un silencio en momentos roto por el sonido seco del mazo, el golpeo de las horquillas y el murmullo de los pasos sobre los adoquines. 



Cada año, la Cofradía camina con María Magdalena con fe renovada, conscientes de que esta procesión no solo rememora el pasado, sino que fortalece el presente espiritual de quienes participan. Es un momento de reflexión no solo personal sino también colectivo, que medita sobre el dolor de la muerte de Cristo y la fidelidad de quien estuvo al pie de la cruz. Convirtiéndola en un espacio de discernimiento, donde el silencio se convierte en lenguaje sagrado.

Por ello, este aniversario es más que una cifra. Es un homenaje a todos los que, año tras año, han hecho posible esta expresión de fe: penitentas, cofrades, religiosos, feligreses y ciudadanos que, en silencio, acompañan y sienten. 


La Cofradía celebra esta efeméride con gratitud por el camino recorrido y mira al futuro con ilusión y humildad con el compromiso de mantener viva esta tradición que ya forma parte del alma espiritual de nuestra ciudad. Cada hermana y hermano, cada fiel, cada persona que presencia o participa en esta procesión forma parte de un legado que se construye con fe, devoción, amor y entrega.

Hoy, 25 años después, María Magdalena sigue caminando en la noche. Y el silencio sigue hablando al corazón. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario