miércoles, 18 de febrero de 2026

Cartel y Cuaresma 2026

 

La Cuaresma se presenta ante nosotros como un tiempo propicio para la conversión y la reconciliación. Son días para buscar una pausa necesaria, para detener el ritmo y dejar a un lado todo aquello que nos aleja de lo verdaderamente importante. Un tiempo de reflexión serena que fortalece nuestra fe y nos prepara interiormente para vivir con plenitud la Pascua.


Para el mundo cofrade, la Cuaresma es un camino imprescindible, un periodo de preparación que actúa como preludio de la Semana Santa. Es el momento de mirar hacia dentro, de reafirmar compromisos y de dar sentido a cada gesto que, más adelante, se expresará en la calle.

Con la llegada de este tiempo litúrgico, el lunes 16 se presentaron los actos cuaresmales. Un primer paso que marca el inicio de este itinerario de fe, recogimiento y preparación, invitándonos a vivir la Cuaresma con profundidad y espíritu cofrade.














Hoy, Miércoles de Ceniza, se ha hecho oficial el cartel que anuncia nuestra Semana Santa. El Cristo de las Ánimas es el protagonista, cuyo autor es el pintor logroñés Jesús Domingo. La obra muestra al Cristo de las Ánimas sobre varios claveles de color morado. El autor describe su pintura: "cargada de simbolismo, evocando recogimiento, fe y tradición. Invitando a vivir con intensidad, devoción y silencio la Semana Santa". 

Este año podemos decir con convicción que la Semana Santa de Logroño tiene cartel. Y no es una afirmación menor. Gustará más o menos pero después del sonado fiasco del año pasado, cuando se optó por aquel discutido "cuadro-retrato" que dejó a buena parte de cofrades y ciudadanos con más dudas que entusiasmo, parecía necesario “un golpe de timón”. Afortunadamente, se ha tomado nota.

La Semana Santa además de su religiosidad, tradición, pasos y procesiones; guste o no, también es imagen, identidad y carta de presentación ante la ciudad y quienes nos visitan. El cartel anunciador cumple una función especial: sintetiza en una sola mirada el espíritu de unos días cargados de emoción, fe y patrimonio. Cuando esa imagen falla, algo se resiente en el conjunto. 

Por eso este año, la sensación es distinta. La Hermandad ha sabido gestionar mejor este aspecto tan simbólico. Se percibe una decisión más meditada, más acorde con lo que representa la Semana Santa logroñesa y con lo que la gente espera de un cartel anunciador: fuerza, personalidad y coherencia.

Rectificar es de sabios y escuchar, aún más. Bienvenido sea este cambio de rumbo. Porque cuando las cosas se hacen bien, también conviene decirlo. Y este año, al menos en lo que respecta al cartel, la Semana Santa de Logroño vuelve a estar a la altura de su tradición.





sábado, 14 de febrero de 2026

III Exaltación de Tambores y Bombos en memoria de Mari Paz

La preparación de la banda para participar en las procesiones y exaltaciones es un proceso largo y lleno de dedicación. Durante varios meses, sus miembros se entregan por completo a los ensayos, trabajando incansablemente para que cada marcha, cada ritmo y cada detalle salga perfectamente. 

El esfuerzo y sacrificio de cada componente es fundamental, todo lo que se logre durante las procesiones es gracias a la ilusión y el empeño que ponen en su labor. Cada ensayo, cada hora dedicada, es un reflejo de la pasión que sienten por la Cofradía.



El próximo domingo 22 de febrero, podremos ser testigos de este gran trabajo en la III Exaltación de Tambores y Bombos en la Villa de Oyón (Álava), un evento que organiza la Cofradía junto con el Ayuntamiento de Oyón. 


Será una ocasión especial, no solo por la música sino porque estará dedicada con todo el cariño y amor a la memoria de nuestra hermana Mari Paz, quien siempre será recordada por su entrega, su alegría y su pasión por nuestra Cofradía.


En definitiva, un evento para disfrutar y para fortalecer los lazos que nos unen con otras Cofradías.

Todos estamos invitados a ser parte de esta exaltación única, a hacer resonar los tambores, timbales y bombos en honor a Mari Paz.

domingo, 18 de enero de 2026

La importancia de pertenecer a una cofradía en la sociedad actual

El otro día me encontré con un conocido que, tras saludarnos y hablar de todo un poco, me preguntó si seguía en la cofradía. Le respondí con orgullo afirmativamente, pero mientras caminaba de vuelta a casa aquella pregunta comenzó a acompañarme. Empecé a preguntarme por qué sigo ahí, por qué soy cofrade, qué sentido tiene hoy mantener este compromiso personal y colectivo.

La respuesta fue clara. En un mundo cada vez más individualista y acelerado, pertenecer a una cofradía representa mucho más que una expresión de religiosidad. Es una forma concreta de servir, de fortalecer la identidad colectiva y de mantener vivo un legado que ha sido transmitido durante generaciones. Las cofradías no solo conservan la tradición y la cultura, sino que son espacios vivos de fe, compromiso y servicio.

Ser cofrade es asumir el reto de evangelizar y hacerlo sobre todo a través del ejemplo. Es comprometerse con una misión que no se limita a los actos litúrgicos o a la Semana Santa, sino que se extiende en el día a día, en la manera de actuar, de servir y de relacionarse con los demás. La devoción que une a los cofrades no es una simple costumbre. Es una experiencia profunda de encuentro. Cada procesión, cada oración compartida, fortalece la espiritualidad personal y refuerza el sentido de pertenencia a una comunidad con valores sólidos.

Hoy más que nunca, las cofradías son muy necesarias y afrontan el desafío de renovar su compromiso con la sociedad. Frente a la indiferencia y al vacío espiritual, los cofrades estamos llamados a ser luz, a dar testimonio y a mantener viva una herencia que es al mismo tiempo espiritual, social y cultural.

Por todo ello, pertenecer a una cofradía es formar parte de una historia de fe que sigue escribiéndose con cada gesto, en la que el ejemplo de los más comprometidos continúa marcando el camino para las generaciones futuras y haciendo que la historia de nuestras cofradías siga latiendo.

domingo, 4 de enero de 2026

Año nuevo

Al comenzar 2026, un nuevo ciclo se abre ante nosotros y con él, se nos presentan nuevas oportunidades y retos que nos ayudarán a seguir creciendo como familia cofrade.

Este año, además, tiene un motivo aún más especial: celebramos el 25º aniversario de la Procesión del Silencio. 

Veinticinco años de tradición, de recogimiento, de oración silenciosa por las calles de nuestra ciudad. Un testimonio de la fe que nos une y de la profunda devoción que sentimos por María Magdalena.





 
Procesión del Silencio -2008-


Recordamos con cariño y respeto los primeros pasos de esta procesión. Aquellos en los que iniciamos un camino que, con el tiempo, ha ido creciendo en intensidad. 

Hoy, la Procesión del Silencio es perfecta descripción de cómo es nuestra Cofradía. Cada año, la ciudad se viste de recogimiento y en el silencio de la noche, resuena la solemnidad de nuestro caminar y la esperanza que nos trae el sacrificio y la Resurrección de Cristo, acompañados siempre por el testimonio de María Magdalena.



En estos 25 años hemos visto cómo nuestra procesión ha calado en los corazones de los logroñeses y en todos aquellos que vienen a compartir con nosotros este momento único. La procesión es una experiencia colectiva, un espacio de reflexión, discernimiento y de encuentro con lo más profundo de nuestra fe.



Este aniversario es motivo de celebración, pero también de reflexión. Es un momento para recordar lo que hemos construido juntos, pero también para renovar nuestro compromiso con la Cofradía, con nuestra ciudad y, por supuesto, con nuestra fe. Sigamos, como hemos hecho durante estos veinticinco años, caminando en el silencio pero también en la acción, en la solidaridad y en el amor a los demás.


Que este 2026 sea un año en el que demos testimonio de nuestra devoción a María Magdalena, que sigamos creciendo en fraternidad y en espíritu, y que, especialmente celebremos con alegría este hito tan significativo de la Procesión del Silencio. 


Que la luz de María Magdalena nos guíe e ilumine en nuestro caminar.